Tema 19 La mente de los niños
En los primeros años de vida de una persona las puntuaciones de coeficiente intelectual de un niño cambian marcadamente de año en año, después de los seis o siete año comienzan a estabilizarse y se pueden hacer cada vez mejores predicciones. Esto es porque el desarrollo mental no funciona como una curva regular, sino que se puede ver como una síntesis de múltiples curvas independientes que miden habilidades distintas.
Una idea comúnmente aceptada es que el desarrollo mental tiene un carácter acumulativo. La mente puede incorporar nuevas ideas y habilidades sin que se modifiquen las antiguas de manera importante. Otra idea es que la infancia está compuesta por una serie de transiciones de una fase estable a otra igualmente estable, pero más compleja.
Jean Piaget observó que durante los dos primeros años de vida el bebé llega a entender que un objeto existe aunque no lo esté mirando. Cuando el niño tiene nueve o diez meses entiende lo que es un objeto. Pero si el niño pierde un objeto, por ejemplo una pelota de bajo de un sillón, la buscará donde la ha encontrado en otras ocasiones y no donde quedó cuando la perdió. Esto es porque el niño ignora que se trata de un solo objeto. Después de los dos años el niño comienza a desarrollar la capacidad de comprender símbolos. Por ejemplo es capaz de imitar situaciones en las que no está, o mejor dicho jugar a que hace algo. Esto le permite comenzar a hacer sonidos hablados que se refieren a una cosa o situación. Estos dos procesos están estrechamente relacionados. Otra ventaja del conocimiento simbólico es que se puede utilizar en diferentes otras situaciones que encajen dentro del mismo esquema.
Los psicólogos rusos descubrieron que los niños de tres años no obedecen a las órdenes verbales, los de cuatro parecen confusos y los de cinco ya tienen un reconocimiento estable cuando se les da una orden. Una de las ventajas más importantes de los procesos psicológicos bajo el control de símbolos verbales es que el niño desarrolla la capacidad de gobernarse a sí mismo con sus propias palabras. El control parental se interioriza.
Según Piaget en algún entre la edad de cuatro y siete años se produce una revolución cognoscitiva. El mundo del niño tiene una mejor organización. Puede recordarlo, imaginarlo, pensar en él. También le resulta difícil recordar cómo veía el mundo anteriormente. Los niños de cinco años tienen nociones de contradicción y negación diferentes a las de los adultos. Le dan más importancia a la distancia recorrida que el tiempo transcurrido. Si un niño tiene menos de siete u ocho años su propia percepción es la única realidad que puede concebir. A esta edad se hallan fuertemente dominado por el campo visual, pero entre la edad de ocho y trece pueden ignorar la apariencia visual y juzgar basándose en indicaciones internas.
Las habilidades de los niños se desarrollan mucho más que lo que pueden comprender. Muchos niños pueden atrapar una pelota, pero no pueden explicar su trayectoria. El proceso de convertir conocimiento práctico en conocimiento explícito puede seguir durante toda la vida. El adolescente comienza a avanzar en esta dirección e integra el pensamiento abstracto y formal.
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